Yemayá

     Yemayá, o Jemanjá, Yemaya es la madre de todos los hijos en la tierra y representa al útero en cualquier especie como fuente de la vida, la fertilidad y la maternidad. Iyá Omo  Aiyé. Yemaya es un Osha y está en el grupo de los Oshas de cabecera. En la naturaleza está simbolizada por las olas del mar, por lo que su baile se asemeja el movimiento de las mismas.

      Yemaya es la Orisha del río Oggùn que corre por Òyó y Abeokutá, en el territorio Nupe, luego se traslado a territorio Tapa, en Abeokutá, Ibadán y Shaki. Representa la intelectualidad, la sapiencia y los caracteres cambiantes como el mar. Yemaya cuando castiga es inflexible, es adivina por excelencia, le robó el okpele a Orula y este luego le entregó los caracoles (diloggún). 

     Ella es dueña de las aguas y el mar, fuente de toda la vida. Reina de Abeokutá. Su nombre proviene del Yorùbá Yemòjá (Yeyé: madre – Omo: hijo - Eyá: Peces) literalmente madre de los peces. Se dice que todos somos hijos de ella, porque por 9 meses nadamos como peces en la placenta de nuestra madre. Come siempre junto a Shango, excepto Yemaya Okute que come con Oggun.

     Se recibe como Orisha tutelar y en el Sodo Orisha sus Omo no reciben Oyá. Antes de asentarla se realiza como mínimo con 7 días de antelación una ceremonia en el mar y sus Otá son 7 oscuras o negras y se recogen allí.

En el sincretismo se compara con la Virgen de Regla (7 de Septiembre). Su número es el 7 y sus múltiplos. Su color es el azul y sus tonalidades. Se saluda ¡Omío Yemaya Omoloddé! ¡Yemaya Ataramawa!

 

Ofrendas de Yemaya

      Se le ofrenda Ochinchin de Yemaya hecho a base de camarones, alcaparras, lechuga, huevos duros, tomate y acelga, ekó (tamal de maíz que se envuelve en hojas de plátano), olelé (frijoles de carita o porotos tapé hecho pasta con jengibre, ajo y cebolla), plátanos verdes en bolas o ñame con quimbombó, porotos negros, palanquetas de gofio con melado de caña, coco quemado, azúcar negra, pescado entero, melón de agua o sandía, piñas, papayas, uvas, peras de agua, manzanas, naranjas, melado de caña, etc. Se le inmolan carneros, patos, gallinas, gallinas de Angola, palomas, codornices, gansos.

     Sus Ewe son itamo real, lechuga, peregun blanco, atiponlá, mejorana, mazorquilla, mora, flor de agua, meloncillo, hierba añil, berro, verbena, malanguilla, paragüita, prodigiosa, helecho, cucaracha, malanga, canutillo, albahaca, hierba buena, botón de oro, hierba de la niña, carqueja, diez del día, bejuco de jaiba, bejuco ubí macho, bejuco amargo, verdolaga, jagua, limo de mar, aguacate, ciruela, pichona, copalillo del monte, etc.

 

Características de los Hijos de Yemaya

 Los hijos de Yemaya son voluntariosos, fuertes y rigurosos. En ocasiones son impetuosos arrogantes y maternales o paternales, de carácter cambiante como el mar, por momentos calmos y por momentos bravos. Los hombres en muchas ocasiones son amanerados y de actitudes femeninas y deben cuidarse de no ser tomados por homosexuales. Les gusta poner a prueba a sus amistades, se recienten de las ofensas y nunca las olvidan, aunque las perdonen. Aman el lujo y la magnificencia. Son justos pero un poco formales y tienen un alto grado de autoestima.

Patakies de Yemaya

     Yemaya estaba casada con Orula, gran adivinador de Ifé, que hacía milagros y tenía una gran clientela. Por ese entonces, Orula se hallaba íntimamente unido al secreto de los caracoles (Diloggun), pues Yemaya, dueña del mar, peces, caracoles y todo lo marino, se lo comunicaba. El, a su vez, interpretaba esos secretos a través de los Oddun y de las leyendas.

     Ocurrió que un día Orula tuvo que hacer un viaje largo y tedioso para asistir a una reunión de los Awó que había convocado Olofin, y como se demoró más de lo que Yemaya imaginaba, ésta quedó sin dinero, así que decidió aplicar su técnica y su sabiduría para consultar por su cuenta a quienes precisaban de ayuda.

      Cuando alguien venía a buscar a Orula para consultarse, ella le decía que no se preocupara y le tiraba el Diloggun. Como era adivinadora de nacimiento, sus vaticinios tuvieron gran éxito y sus ebboses salvaron a mucha gente.

Orula, de camino hacia su casa, oyó decir que había una mujer adivinadora y milagrosa en su pueblo. El, curioso -como todo ser humano-, se disfrazó y, preguntando por el lugar donde vivía aquella mujer, llegó a su propia casa.

Yemaya, al descubrirlo, le dijo:

       ¿Y qué pensabas tú, que me iba a morir de hambre?

     Así que él, enfurecido, la llevó delante de Olofin, sabio entre los sabios, quien decidió que Orúnmila registrara con el okpele, los ikines y el Até de Ifá, y que Yemaya dominara el Diloggun. Pero le advirtió a Orula que cuando Yemaya saliera en su Oddun, todos los Babalawos tendían que rendirle pleitesía, tocar con la frente el tablero y decir: Ebbo Fi Eboada.

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