Centésimo décimo septimo aniversarios de la muerte de Jacinto Plaza, de "Padre de los Pobres" a Doctor.

   Es uno de los muertos milagroso más importante del cementerio de El espejo de Mérida, solamente superado por Machera. Su tumba es visitada por devotos de diversas partes de Venezuela: Santa Bárbara del Zulia, Caracas, Barcelona, Punto Fijo, Acarigua, Cabimas, Maracaibo, Bolívar, Barinas, San Cristóbal, Barquisimeto, etc. La mayoría de sus devotos son seguramente merideños o andinos que han emigrado a esas ciudades.

     Su Estampita es muy solicitada, aunque algunos lo conocen como médico y es llamado “El doctor Jacinto Plaza”, conocido por ayudar a los estudiantes. Incluso es parte de la Corte Médica aunque otros lo incluyen en la Corte Chamarrera. Estos es muy común en los relatos sobre los muertos milagrosos: en la medida en que su influencia se va extendiendo, va adquiriendo otras características que no corresponden con el relato original; si era negro, se dice luego que era blanco; si era pobre, posteriormente es descrito como rico.

Jacinto Plaza de ser un comerciante de origen campesino e indígena pasa a ser conocido por muchos de sus devotos como “doctor”.

     Estas transformaciones suponen una evolución en el estatus social del personaje, además destaca su poder curativo y milagroso con respectos a las enfermedades. Y corresponde con la evolución social que experimentó en su vida, de ser un indígena pobre paso a ser un arriero, lo que lo llevó a ser un comerciante que se enfrentó a otros comerciantes poderosos de la ciudad. La mayoría de los devotos que visitan diariamente su tumba son personas adultas tal vez de más de cuarenta años (40) en promedio, lo cual contrasta quienes se encuentran muchos jóvenes

Su vida y Muerte

      Jacinto Plaza es de origen indígena y se representado en los relatos “llevado siempre una ruana”. Parece haber sido arriero y luego comerciante, o tendero, como se le llama a veces. Tenía una tienda donde atendía a los campesinos más pobres llegaban de Mérida. Algunos de sus devotos dicen que a muchos de aquellos les compraba a buen precio las cosechas que traían con dificultad de los campos lejanos de la zona, lo que le granjeó el odio de aquellos comerciantes más ricos de la ciudad. Ofrecía posada a aquellos campesinos que no tenían donde resguardarse. También ayudaba a personas que no tenían “donde caerse muertas”, les proporcionaba un ataúd y un entierro decente. Estas características, curiosamente es muy parecida a la de Guillermina Morales de Tovar, quien fue una especie de “Intermediaria fúnebre”.

En otros casos dejaba comida o dinero en las casa de las personas pobres que no tenían qué comer. Todo esto, según sus creyentes, le valió el título de “padre de los pobres”.

     Uno de los hechos más resaltante de su vida fue el conflicto que mantuvo con los ricos y la iglesia de Mérida, los cuales los relatos parecen identificarse. En ocasiones es presentado como ateo (“no creía en Dios, aunque era muy bueno”). Y otra como anticlerical.

 

      Jacinto Plaza murió el 10 de Febrero de 1901 fue aquél a quien el pueblo llamó “El padre de los pobres”. Se redimió con sus grandes, continuas y oportunas, limosnas, pues escrito está: la limosna lava los pecados y nos alcanza misericordia y la vida eterna. Job. X, 11,9. El agua apaga el fuego y la limosna borra el pecado Eclesiastés I, III, 33.

La Tumba y el Milagro Consedido

     El cuidador o guardián de la tumba de Jacinto Plaza fue Avelino Ramírez. Le construyó, tal vez en los años cincuenta o sesenta, la capilla donde hoy reposan sus restos; lo hizo como pago por el milagro que Jacinto Plaza concediera. Luego de vivir un tiempo prácticamente a morir; había sido desahuciado por los médicos debido a una fatal enfermedad. Cuando Llega, inmediatamente se dirige al cementerio visita la tumba de Jacinto Plaza, cuya historia conocía desde pequeño. Le pidió entonces con mucho fervor que lo curara. Arrodillado ante la tumba, como tomado por un impulso irresistible, se tomó el agua de los floreros que habían sido llenados por la lluvia del día anterior.

Fuente: Franco Francisco"Muertos, fantasmas y héroes El culto a los muertos milagrosos en Venezuela". Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela 2009. 

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