Las Ánimas de Guasare

    De los mitos sobre los muertos milagroso venezolanos, el de las Animas del Guasare presenta una peculiaridad notable: se rinde culto a un conjunto de ánimas anónimas y no a una individual. Los relatos sobre estas ánimas cuentas la terrible muerte de personas de las que no queda nombre, ni rasgos propiamente individuales; pareciera que se mitifica el hecho y no las personas implicadas en los sucesos. Sobre esto volveremos al final, luego de exponer el relato sobre estos muertos.

 

     En lugar del culto de las Ánimas de Guasare es una capilla que se encuentra al lado de la actual autopista que va de Coro a Paraguaná en Guasare (municipio Baraived, Estado Falcón), lugar ubicado en el istmo de la península.

     Los distintos relatos los tomamos de dos fuentes: una en un folleto que venden en la capilla de las Ánimas de Guasare para informar a los visitantes y creyentes acerca de la historia. Como vemos, la permanencia del mito garantiza mientras se pueda seguir repitiendo. Es posible que este folleto, además de los comerciales y mensajes turísticos que contiene, auspiciado por la Alcaldía del Municipio Autónomo Miranda del Estado Falcón, tenga por objeto llamar la atención a las autoridades eclesiásticas para que no tomen en cuenta a estas animas con vista a una futura santificación. La otra fuente es una tesis en historia de la Universidad Central de Venezuela, en la que la autora Aída Urquía (1999), se propuso hacer un  estudio histórico sobre la hambruna del año 1912 en Paraguaná  y ofrece alguna información sobre los testimonios orales acerca de esta, manejados como documentos históricos a la manera Tradicional, como muestra de lo que “sucedió realmente”. No toma en cuenta el elemento mítico que esos testimonios encierran, así como la tradición de la que proviene, mucho menos relaciona la hambruna con el culto actual a las Ánimas de Guasare.

 

      Los relatos, pues, cuenta que a principios del siglo XX, una larga sequía azotó a toda la península de Paraguaná, ocasionando en 1912 una gran hambruna que diezmó a una buena parte de la población pobre de la región. Se cuenta que para sobrevivir, un gran número de personas emigró a la región en busca de agua y comida, pero muchas de ellas murieron en el intento. Los cadáveres de niños, mujeres y hombres quedaban tendidos al lado de los caminos, algunos morían solos, otros en grupos. Los que pasaban por aquellos caminos de muerte podían observar “cuerpos hinchados”. 

      Paraguaná es una región seca y árida y la lluvia escasea casi todo el año. Los testimonios acerca de la hambruna de 1912 son claros, productos de un verano terrible como nunca había ocurrido en la región. La forma en que mueren las personas, según los relatos, indica el abandono al cual fueron sometidos, evidentemente eran pobres, cuya situación son la hambruna se había agravado.

 

      Los testimonios señalan que los emigrantes de la hambruna intentaban huir en condiciones de gran importancia sin posibilidad de hacer nada; lo más que hicieron para conseguir comida fue recurrir a la raíz de enea, posiblemente no muy recomendable para comer. La carencia de comida se ilustra en un testimonio en el que se dice que comían platas que no eran verdaderamente comestibles o simplemente dañinas.

La condición humilde de aquellos, que se convertían más tarde en las Ánimas de Guasare, se evidencia en algunos relatos que los muestran en condiciones de mendicidad: “mi madre me contaba que aquellas mujeres andaban deambulando por las calles del pueblo tocando las puertas de las casas, pidiendo comida para darles de comer a sus hijos. Mi madre les daba arepas de fríjol molido, era lo poco que podía darles en aquella estrecha situación en que se vivía, y que los niños se morían en los pechos de las madres” (testimonios de Carmen Dorila en Urquía 1999:47). Según el relato, si había comida y personas que contaban con ella, incluso lo suficiente como para regalar a los “iban pidiendo de puerta en puerta”

 

 

     Al parecer, no se ha hecho una verdadera investigación histórica que muestre las variables que influyeron para que se diera la Hambruna de 1912, la cual no fue causada solamente por las falta de precipitaciones, seguramente influyeron otros factores de tipo económico y social. Incluso la explicación de que eran personas demasiado pobres, brutas o muy poco inteligentes para haber resuelto el problema de hambre ¿por qué no pescar?, ¿no tenían el mar al frente?. Además de prejuiciosa, nos parece insuficiente.  Pero aquí no nos interesa la “verdadera historia” de los testimonios que hemos utilizado, así como tampoco buscamos reconstruir “que pasó realmente” en aquellos años. Estamos buscando los rasgos que contiene el mito de las Ánimas de Guasare. Uno de ellos, el más sobresaliente, es la condición humilde de los protagonistas, para beber. Otro de los rasgos que encontramos es la terrible muerte que sufrieron. Las Ánimas de Guasare fueron en sus últimos momentos moribundos que no recibieron ningún tipo de atención, mucho menos la más importante desde un punto de vista religioso: los rituales fúnebres apropiados. En las narraciones se cuenta, casi de manera didáctica, que sus cadáveres quedaron como congelados, y se muestran también cómo la terrible muerte los alcanzó, una “mala muerte”, lo cual, junto con lo extraordinario de los sucesos vinculados a la hambruna, las convierte en ánimas particulares.

Fuente: Franco Franciso. "Muertos, fantasmas y héroes El cualto a los muertos milagrosos en Venezuela". Universidad de Los Andes. Mérida, Venezuela 2009. 

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