Día de los Fieles Difuntos

    La Conmemoración a los Fieles Difuntos, generalmente llamada Día de los Muertos o Día de los Difuntos es una celebración que se realiza el 2 de noviembre complementando al Día de Todos los Santos, cuyo objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrenal y, especialmente, por aquellos que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio. Se debe ir al cementerio a rezar a tus seres queridos y dejarles velas y flores. Para ser recordados y no olvidados se creó este día.

      La celebración de una fiesta dedicada a los difuntos persigue en la mayoría de culturas el objetivo de apaciguar a los muertos más recientes que vagan aún por la tierra sin encontrar el lugar de reposo (para la Iglesia Cristiana Católica ese lugar por el cual vagan se llama Purgatorio). Las principales iglesias, Iglesias Cristianas Ortodoxas Occidentales, Unión de Utrecht (Iglesias), Comunión de Porvoo, así como Comunión anglicana y Iglesia católica acordaron tener el mismo calendario y días de celebraciones religiosas y santoral (siempre que en esa rama cristiana sea santo o beato esa persona), para facilitar las asistencia a sus feligreses a sus respectivas celebraciones (coincida con día festivos) (Semana Santa, Navidad...)

El día de muertos es una de las celebraciones más importantes en nuestro país, es una ocasión dedicada especialmente a los que ya no están y sus almas pueden regresar para convivir con los que aún tenemos una existencia terrenal.

 

     El origen del día de muertos es incierto, se cree que se remota al llamado Festival de muertos celebrado entre los aztecas durante los meses de julio y agosto, como una fiesta para celebrar el final de la cosecha de maíz, frijol, garbanzo y calabaza, que formaban parte de la ofrenda a la diosa Mictecacihuatl, guardiana del noveno nivel del infierno, llamado Mictlán.

     Esta tradición se mezcla con la costumbre prehispánica de enterrar a los muertos con objetos, comida y ofrendas para su viaje a la otra vida. Según la tradición, al morir las personas pasan al reino de Mictlán donde tienen que estar un tiempo para después ir al cielo o Tlalocan.  Durante este viaje necesitan comida y agua; veladoras para alumbrarse; monedas para pagar por cruzar el río antes de llegar a Mictlán y un palo espinoso para ahuyentar al diablo.

     El rendir culto a los muertos de una manera particular se hacía también en otras culturas antiguas como la de China y Egipto, donde se construían templos y pirámides.

     En la cultura China por ejemplo, en los aniversarios se quemaba incienso, se encendían velas y colocaban ofrendas de alimentos sobre un altar. Eran los días en los que se recordaban las grandes deudas que se tenían con los antepasados.

     Los antiguos egipcios creían que el individuo tenía dos espíritus; al fallecer uno va al más allá y el segundo queda vagando en el espacio, por lo que tiene necesidad de comer. Consideraban que este espíritu vivía en el cuerpo que ellos cuidadosamente habían embalsamado y era quien recibía las ofrendas.

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