Domingo Antonio Sánchez Perdomo "El santo protector de los choferes"

Domingo Antonio Sánchez Perdono, nacido en Quibor (Edo. Lara) el 24 de Diciembre de 1927, muchas personas creyentes afirman la historia o leyenda del quien denominan como "el santo protector de los choferes" se trató de un trabajador al rededor de los 40 años, residenciado en El Garabatal, conductor de un camión el cual era utilizado para trasladar cerveza desde Maracaibo a Barquisimeto. La historia del suceso ocurre una madrugada del 19 de septiembre de 1954 en Carora, Sánchez se dirigía al Zulia y en el kilómetro 77 de las recordadas "curvas de San Pablo, En donde su camión se quedó sin frenos, perdiendo el control del mismo y estrellándose a toda velocidad con las defensas del puente sobre la quebrada Las Cruces, nombre atribuido a otros accidentes fatales ocurridos en el mismo lugar.   Domingo Antonio Sánchez pereció en el sitio (actual ubicación del santuario) y en principio sólo se colocó una cruz Recordatoria. Sus restos fueron enterrados en el cementerio buena vista de Barquisimeto.

¿Quién fue Domingo Antonio Sánchez?

     La historia o leyenda indica que se trató de un trabajador de cerca de 40 años, residenciado en El Garabatal, conductor de un camión utilizado para traer cerveza de Maracaibo a Barquisimeto.


      La madrugada del 19 de septiembre de 1954, Sánchez se dirigía al Zulia y en el kilómetro 77 de las recordadas "curvas de San Pablo, se quedó sin frenos, perdiendo el control de la unidad que fue a estrellarse a toda velocidad con las defensas del puente sobre la quebrada Las Cruces, nombre atribuido a otros accidentes fatales ocurridos en el lugar.

     Domingo Antonio Sánchez pereció en el sitio y en principio sólo se colocó una cruz recordatorio.

     Refiere la leyenda que pocos días después un conductor de apellido Mambel, también en horas de la noche, se detuvo en el sitio al haberse apagado su carro.
     Mientras esperaba en la oscura noche se le presentó un hombre, le tocó el vidrio y le preguntó qué le pasaba. Luego le abrió el capot del vehículo para revisarlo.
     Refirió Mambel que el desconocido metió sus manos en el compartimiento del motor y el carro prendió inmediatamente.

Relatos de su historia

     El olor a tabaco y cerveza se apoderan del olfato. El ruido de los carros recuerda a cada minuto que cerca de ese sitio nació la leyenda. El lugar está repleto de placas y fotos de vehículos, velas, estampas, imágenes de José Gregorio Hernández, Virgen del Carmen,  Negro Felipe, Cacique Guaicaipuro, La Reina María Lionza, pero uno es el protagonista, pues ese es el santuario de Domingo Antonio Sánchez Perdomo, el «santo» más invocado por los choferes de Venezuela, al menos en la región occidental.

   Hernán Piñero, taxista y devoto de Domingo, como muchos otros, llegó en busca de protección para su carro a una especie de capilla ubicada en el poblado Las Cruces, carretera Carora-Barquisimeto, a la que se ingresa a través de un desvío por el que se transita cerca de un kilómetro y medio hasta llegar a la casa donde veneran al «patrón» de los conductores.

    En el recinto, Modesta Rodríguez, la encargada, contó parte de la historia de Domingo al narrar que él era un camionero de la empresa Cerveza Zulia, quien en la madrugada del 19 de septiembre de 1954, cuando se dirigía de Maracaibo a Barquisimeto, sufrió un accidente en el kilómetro 77 de las llamadas «Curvas de San Pablo», en un puente ahora conocido como «Puente del carro quemado», ya que ahí se volcó y, al quedar aprisionado entre el volante y el asiento, murió abrazado por las llamas.

     Otros relatos indican que Domingo iba de Barquisimeto a Maracaibo cuando fallaron los frenos de su camión y chocó contra las barandas del puente sobre la quebrada Las Cruces.

Días después del accidente, según una reseña del diario larense El Impulso, un conductor de quien solo se menciona que era de apellido Mambel, se accidentó una noche en el mismo sitio de Domingo tras haberse apagado su auto. Mientras esperaba, continúa la publicación, se le presentó un hombre quien le tocó el vidrio y le preguntó qué le pasaba.       Luego le abrió el capot del vehículo para chequearlo. Al parecer, Mambel habría dicho que el desconocido metió sus manos en el compartimiento del motor y el carro prendió inmediatamente. Al instante, bajó a darle las gracias al desconocido, pero no lo encontró.      Sin embargo, no le prestó mucha importancia. Días más tarde, refiere el mencionado periódico, Mambel observó una foto de Sánchez y lo reconoció como el hombre quien había arreglado su auto. Esa versión se esparció como pólvora y muchos conductores atribuyeron “favores” a aquel camionero que se convirtió en leyenda urbana. «Recién muerto, a Domingo se le hizo una capillita cerca del puente donde falleció. Dos años después se construyó el santuario, luego de que “El caballero de la carretera”, como también se le conoce, “bajara” (desde el cielo) como materia y le dijera a mi abuela Hipólita de Pinto que se encargara de administrar los recursos que le iban a llegar para edificarle una capilla», relató Modesta. Hipólita hizo su trabajo y erigió en el sitio donde murió Domingo la capillita, que fue una más de las tantas que abundan a orillas de las carreteras que conectan estados venezolanos.

    En 1958, Domingo «bajó» de  nuevo y le indicó a Hipólita que pronto le llegarían unos materiales para construirle un santuario, que ahora es una parada obligada para sus devotos y para quienes vayan a visitar a María Lionza en el estado Yaracuy, al oeste de Lara. «Este es el primer lugar en el que se detienen los creyentes para pedir permiso a Domingo para subir a Sorte, la montaña donde está la “reina María Lionza”, con el objetivo de que ningún obstáculo se les presente en la vía», acotó Modesta.

Devoción espiritual

De acuerdo con el libro Capillitas a la orilla del camino, una microcultura funeraria, escrito por José y David Enrique Finol, en el santuario de Domingo, quien nació en Quíbor en 1927, «concurren todas las semanas numerosos conductores con sus vehículos, tanto públicos como privados, provenientes de ciudades como Maracaibo, Caracas, Barquisimeto, Valencia, entre otras, para recibir los ensalmos y las “contras” que impedirán accidentes de tránsito o el robo».

En el referido texto hablan del ánima de Domingo como una de las más famosas de Venezuela, junto a otras a las que la cultura popular criolla les rinde culto.

     En el Acervo Histórico de Zulia solo hay un trabajo de investigación que trata brevemente la historia de Domingo, el de las Capillitas a la orilla del camino, y en internet se encuentran ciertos artículos que lo mencionan, pero ninguna información posee versiones de familiares o algún contacto con ellos.

     Según Modesta, Domingo era el tercero de cuatro hermanos (todos fallecidos al igual que su esposa) y tuvo cuatro hijos, una hembra y tres varones, de quienes sabe que solo permanecen vivos los dos menores, un varón quien reside en Ciudad Bolívar y la hembra en Acarigua.

Este diario trató de hallarlos a través de algunos colegas de esas regiones, pero lamentaron que la tarea fuese como buscar una aguja en un pajar.

     A pesar del anonimato de parientes de Domingo, Modesta aseguró que la hija, de quien no tiene número telefónico, suele visitar el santuario, al igual que centenares de fieles, entre los que ha recibido a sobrevivientes de la tragedia de Vargas y turistas norteamericanos.

Por lo general, los devotos colocan una vela en un altar del santuario, junto a una cerveza, y le piden a Domingo protección para donde vayan a ir, explicó.

    «Luego de que ponen la lata de cerveza, en su mayoría Zulia por ser la empresa donde trabajó Domingo, agarran otra ya bendecida y la echan sobre el carro», añadió.

Modesta enfatizó que son incontables las personas quienes a diario visitan el lugar, que está abierto las 24 horas durante todo el año.

Álvaro Rojas, transportista de Carora, comentó: «Siempre que paso por esta vía lo visito. Para nosotros, los choferes, es nuestro santo de devoción, siempre lo llevamos en mente, porque nos ayuda y nos concede peticiones».

    El chofer Piñero aseguró: «Domingo cuida mi vehículo de todos los peligros y males que existen en la carretera». Y Ramón Chacoa, otro conductor, agregó: «Desde los 7 años vengo con mi familia, incluso hemos acampado aquí. Siempre he tenido fe en él porque todos los carros que he adquirido los he puesto en su nombre y nunca he tenido inconvenientes en la carretera».

     En la Terminal de la capital zuliana, Wilfredo Soto, transportista de la ruta Cabimas-Maracaibo, quien tiene una estampita de Domingo en su Grand Marquis, detalló que ha asistido al santuario tres veces para solicitarle al «patrón» que cuide su auto de cualquier falla mecánica o accidente que pudiese ocurrir. «Primero le pido a Dios y después a Domingo», resaltó. Rubén Lugo, uno de sus colegas, apuntó: «Domingo me protege en el camino, por eso voy a la capilla siempre que me dirijo a Barquisimeto».

    El culto a Domingo Antonio Sánchez, cuyos restos mortales fueron sepultados en el viejo cementerio Bella Vista de Barquisimeto, calle 42, crece en el país. Cada 19 de septiembre los mariachis, música llanera, tambores, fuegos artificiales y rezos en vigilia lo recuerdan en el santuario. Y así, la fe lo hace leyenda.

Fuente: http://noticiaaldia.com/2015/02/domingo-antonio-sanchez-el-santo-mas-ocupado-de-venezuela-fotosvideo/

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