Natalicio del primer Marialoncero de Venezuela, Lino Valles

     Lino de las Mercedes Valles, nació el 5 de mayo de 1905 un humilde hombre de muy baja estatura, analfabeta, nacido y muerto en Chivacoa, estado Yaracuy  fue bautizado por  Maglovia  Ascanio,  enterrado en el Cementerio Municipal. Vivió en el estado Yaracuy, fue conocido como un ser humilde, de gran condición humana, servicial y lleno de mucha misericordia, tenía lo justo para la comida: un café, un pan y aguardiente, dentro de su condición de analfabeta muchos no entendía como él podía predecir situaciones  o hechos curiosos tanto para una región como para el individuo como tal. 

Reseña de su vida

     Lino Valles Siempre tuvo (recuerdan algunos) una palabra de aliento, un sonrisa de esperanza un hombro amigo para el que lo necesitara, normalmente se quedaba sin nada en sus bolsillos, porque siempre había alguien que lo necesitara mucho más que él. Era seguido tanto por niños, como jóvenes y adultos y lo que más les indicaba era que debían ser estudiosos, les incitaba a seguir investigando, estudiando, prosperando, a romper las cadenas de la ignorancia, a llegar a conocernos y por lo tanto a conocer y respetar al hermano, amigo, pariente, a toda la humanidad, una de sus máxima era que de la “Observación salía siempre una enseñanza y por ende  una regla”, basándose en eso aprendió y enseñó a su vez, a observar los cambios de la luna, los cambios del tiempo, el crecer de las plantas, el comer de los animales y su transitar diario, llegando a ser uno de los mejores yerbateros, curanderos o curiosos conocidos de su época, siendo el primer espiritista. No había enfermedad que no le fuera dicha que él tenía siempre una receta a base de plantas o sea la naturaleza. Durante su vida terrena fue un ser Iluminado, prodigioso de mente y de espíritu.

Su inicio en el Culto de María Lionza

Son muchas las historias que se cuentan sobre él y sus prodigios.  Sus inicios dentro del culto a María Lionza, queda muy bien definido dentro del siguiente relato:

 

     Lino Valles se encontraba en una reunión de amigos en la cancha de bolas criollas, cerca del cementerio, el tiempo se puso muy nublado y Lino valles decidió irse a su casa sus amigos le rogaban que no se fuera porque el aguacero lo iba a agarrar en el camino. Pero el insistió en irse.  Comenzó a llover  tan fuerte que todo parecía que desaparecía. Los amigos de Lino Valles estaban muy preocupados por él ya que el río estaba creciendo cada vez más llevándose todo lo que estaba  a la altura del sitio llamado El Tamarindo. Al cesar un poco la lluvia  algunos compañeros decidieron salir a buscar a Lino por si se encontraba en aprietos pero fue en vano ya que no lo consiguieron. El río había acabado con todo.

 

    Cuando todos le dieron por muerto, lo encontraron enterrado hasta el cuello en la arena a la orilla del río, sano y salvo. Lino Valles  atribuyó el milagro a la Diosa María Lionza, que lo protegía para que propagara su fe. Dese ese momento se convirtió en su fiel servidor de la Reina, siendo el primer apóstol en dar a propagar el culto de la Reina María Lionza, fue el pionero en predicar, practicar, enseñar y rendir tributo, a través de las bondades de la naturaleza al abrir los caminos hacia la montaña de Sorte santuario de nuestra Reina Madre María Lionza.

   Él, como los primeros, apóstoles del cristianismo, andaba haciendo milagros y difundiendo la buena nueva de una Diosa lugareña con su corte de espíritus y su palacio en las montañas de Sorte. Lo llamaban “Profesor”, por la humildad con que impartía los conocimientos que Dios, la Reina María Lionza, y los Maestros Ascendidos le habían dado y para asombro de muchos no sabía ni leer ni escribir, como la mayoría de curanderos y rezanderos de principios del siglo XX .

 

Fuente https://cofradialinovallesdelasmercedes.wordpress.com/

Capilla de Lino Valles en Chivacoa Edo. Yaracuy

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