Jose Gregorio de la Rivera parte II

José Gregorio de la Rivera Nace en Mérida (Edo. Mérida) en 1710 y Muere en Mérida (Edo. Mérida) en 1740, ha sido incorporado (como buena parte de los muertos milagrosos venezolanos) al Culto de María Lionza. Si tradicionalmente era involucrado para conseguir “cosa perdidas”, en este culto su “poder” se amplía; es solicitado para cobrar deudas difíciles de recuperar y para que interceda por el dinero y las riquezas del devoto. Se debe cumplir con un breve ritual acompañado de una oración (…).  Aquí Rivera se ha transfigurado en santo canonizado, incluso circula una imagen en la que aparece ataviado como un sacerdote y es a veces reconocido como un papa.


José Gregorio de la Rivera permanece en el imaginario colectivo haciendo favores y milagros y, desde hace tiempo, ha sido incorporado al  culto de María Lionza. Rivera es reconocido como Santo Católico Oficial, al cual fue encargado cuidar del dinero de sus devotos, las riquezas y también las cosas perdidas. La trasformación de asesino arrepentido a especie de albacea espiritual, es difícil de explicar. La figura de Gregorio de la Rivera está cargada de sacralidad, otorgada por su comunidad y por su condición de muerto milagroso, pero es a la vez un modelo de hombre, de un héroe que representa más lo valores de la comunidad que los de un asesino, expresa la resistencia de esa comunidad a cierta virtudes y al modelo de santidad cristianos.


Fuente: Franco, F. (2009 primera Edición). Muertos, fantasmas y héroes “El Culto a los muertos milagrosos en Venezuela”. Universidad de los Andes. Mérida, Venezuela.

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