María Francia

      María Francia, una de las difuntas más visitadas en el cuartel 24 sur de la necrópolis, que -según explica Millán- no reposa en el lugar en el que se le edificó un monumento, sino en otro mausoleo que está en el mismo cementerio (en el cuartel 26 norte) y pertenece a otra parte de su familia.

 

      “Es más, su nombre real es Margot Acosta Francia. Yo la busqué en los libros. Murió un 15 de febrero y la enterraron un mes después. A ella la iban a pasar para acá (lugar donde está su monumento), pero por peleas entre la familia nunca se trasladó el cuerpo”, explicó.

 

     Sobre la historia de esta joven, el funcionario indica que sólo sabe que fue una estudiante muy aplicada que murió a los 15 años de edad. No obstante, Idelfonso Godoy, quien dice que “desde hace años” asumió voluntariamente el trabajo de cuidador del monumento de María Francia, señala que la venerada falleció a los 13 años, días después de haber padecido una embolia mientras estudiaba.

 

     Godoy, a quien cuesta entenderle por su forma de hablar, refiere que empezó a trabajar de jardinero en el cementerio en el año 1956. Desmiente la leyenda que cuenta que María Francia murió mordida por una culebra. “Dicen eso, porque la estatua de su monumento es una joven sentada que, con una de sus manos, toca una serpiente mientras con la otra sostiene unas flores. Pero nada de eso tiene que ver con su historia”, asevera.

 

      Explicó también que su nombre real es Lulú, y lo argumenta mostrando una placa de mármol que está en el suelo, a un lado del monumento; justo a los pies de un altar que se le colocó al profesor Lino Valles, otro venerado que tampoco está enterrado en el lugar (se dice que se encuentra en Chivacoa, Yaracuy), pero se le estableció un espacio contiguo a María Francia, porque supuestamente también cumple favores a estudiantes.

 

     En el Cementerio General del Sur se le dejan diversas ofrendas: birretes, medallas de grado, cuadernos, libros camisas y franelas de distintos uniformes escolares. La mayoría de las placas tienen la inscripción “Gracias por el favor concedido”, pero también hay unas más específicas que dicen: “Gracias María Francia por ayudarme a pasar matemáticas”.

 

     Pocos creyentes tienen claro quién fue, pero están convencidos de que puede ayudarles a lograr un milagro.

 

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