Fundamentos y Aspectos Espiritistas

El espiritismo se basa en ocho principios fundamentales, a saber:

1. La existencia de Dios como creador universal.

2. La existencia e inmortalidad de los espíritus.

3. La ley de la evolución.

4. La ley de la reencarnación.

5. La comunicabilidad de los espíritus a través de la mediumnidad.

6. La ley de causa y efecto o de acción y reacción.

7. La pluralidad de mundos habitados.

8. La fraternidad universal. (Ley de justicia, amor y caridad).


     Estos principios también son conocidos como los postulados del espiritismo y constituyen la fundamentación científica, filosófica y moral de la doctrina espiritista, contenida en las obras de Allan Kardec, y como en los libros de los autores clásicos del espiritismo que desarrollaron y complementaron las enseñanzas sistematizadas por el pedagogo francés.

 

     Allan Kardec escribió: "El espiritismo se presenta con tres aspectos distintos a saber: el hecho de las manifestaciones, los principios filosóficos y morales que de ella emanan y la aplicación práctica de tales principios. A partir de esta definición se han establecido los tres aspectos del espiritualismo científico, filosófico y moral. EJ aspecto científico comprende la fenomenología mediúmnica, las investigaciones experimentaciones y comprobaciones, la demostración de la realidad espiritual, la aplicación del método científico y la determinación de las leyes que rigen los fenómenos psíquicos y espirituales.

 

     El aspecto filosófico comprende el conjunto deexplicaciones y respuestas que el espiritualismo da ante los grandes interrogantes básicos e históricos de la humanidad: Dios, Universo, el hombre, el alma, la vida, el amor, el dolor, la verdad, el bien y el mal, los orígenes, las finalidades, el destino, etc.


     El aspecto ético o moral se fundamenta en las enseñanzas y en la ejemplificación vivenciada, dadas por el Maestro Jesús a la humanidad como código de moral por excelencia de aplicación universal en el ámbito personal, familiar y social.

 

     El espiritismo es considerado como la tercera de las grandes revelaciones. La primera revelación estuvo personificada por Moisés, la segunda por Cristo, la tercera por nadie en especial. Las dos primeras son individuales, la tercera es colectiva y está es una característica esencial de gran importancia. Es colectiva porque no se hizo ante nadie en particular, no hay un profeta exclusivo. Los elementos de la revelación espiritista fueron sembrados al unísono en gran cantidad de sitios, revelados a infinidad de hombres de condiciones sociales diversas y con diferentes grados de instrucción. Cada centro encontró en los demás el complemento de lo que obtuvo, y el conjunto y la coordinación de todas las enseñanzas parciales han integrado la doctrina espiritista.

 

OBJETIVOS

     Demostrar de manera objetiva, racional y científica la realidad de la existencia y supervivencia de los espíritus, de la Vida en el mundo espiritual, de sus relaciones con el mundo físico y de las leyes que rigen los fenómenos espirituales.

     Desarrollar y educar las facultades mediúmnicas como instrumento que posibilita la comunicación de los espíritus con fines edificantes, altruistas y positivos.

 

      Recibir informaciones y enseñanzas de espíritus superiores a manera de orientación para la vida personal, familiar y social de quienes hacen aplicación de dichos mensajes.

 

     Ayudar a los espíritus sufrientes y necesitados mediante el esclarecimiento dialogado que se les puede hacer en momentos en que se comunican en las sesiones mediúmnicas.

 

    Contribuir al mejoramiento y progreso moral, social y espiritual de las personas en la medida en que hacen adecuada aplicación de las enseñanzas doctrinarias del espiritismo.

 

     Esclarecer al hombre sobre las causas profundas del mal, del dolor y de los sufrimientos propios de la vida en la tierra, a la vez que le proporcionan las enseñanzas y métodos adecuados para asumirlos y superarlos con base en la práctica del bien, del amor, de la justicia y de la caridad.

 

     Desarrollar actividades de enseñanza y divulgación doctrinaria, asistencia social y asistencia espiritual en favor de sus seguidores y de las comunidades en que se hallan establecidos los centros y sociedades espiritistas, que se constituyen así en instituciones de beneficio público, sin ánimo de lucro.

 

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