La Misión del Espiritismo

     El espiritismo está llamado a cumplir una misión de carácter espiritual. Su papel es de esclarecimiento al hombre sobre su naturaleza dualista: Espíritu (inmortal), y cuerpo físico, (temporal). La enseñanza mediante la razón, cuál ha sido su origen como ser, cuál es su objetivo en el mundo y hasta donde marchan en la senda evolutiva.

 

     El espiritismo descorre ante la humanidad el velo de las grandes verdades espirituales, ocultas durante muchos siglos. Para ello emplea el razonamiento y la demostración científica de sus postulados, sin dogmatismos ni fanatismos. No emplea la fe ciega sino la fe razonada.

 

     Al demostrar al hombre que Dios es la causa suprema de todo cuanto existe, le hace comprender la existencia de las leyes divinas o naturales que rigen el universo y su necesidad de vivir en concordancia con estas leyes. Le enseña que el mal y el sufrimiento se originan en la ignorancia espiritual del mismo hombre y del abuso del libre albedrío. Entre esas leyes el espiritismo destaca la importancia y la necesidad de la Ley de Amor.

 

     Otra finalidad del espiritismo es llevarnos a la comprensión de que mediante el amor y la verdad, el hombre alcanzará su mejoramiento moral y un camino más corto hacía el perfeccionamiento como espíritu. Al demostrar la preponderancia de la naturaleza espiritual sobre lo material, el espiritismo está llamado a desterrar al materialismo tanto en costumbres como en ideologías, en que el hombre de la tierra se debate.

 

     El espiritismo es doctrina de consuelo, esperanza y caridad para la humanidad sufriente y extraviada, indicándole claramente el camino hacia la vida futura y hacia los mundos superiores en los cuales reina el amor, la justicia y la fraternidad.

 

 

     El espiritismo, doctrina revelada por los espíritus superiores, tiene un objetivo primordial en nuestro planeta: Revivir e implantar el cristianismo puro con todas sus consecuencias morales, sociales, por tanto, está llamado a unificar todas las conciencias y corazones alrededor del Evangelio de Jesús.

 

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