¿Por qué conocer el Espiritismo?

La mayoría de las personas, viviendo la vida atribulada de hoy, no están interesadas en los problemas fundamentales de la existencia. Antes se preocupan por sus negocios, por sus placeres, por sus problemas particulares. Piensan que cuestiones como la “existencia de Dios” y “la inmortalidad del alma” les corresponden a los sacerdotes, a los ministros religiosos, a los filósofos y a los teólogos, Cuando todo corre bien en sus vidas, ellos ni se acuerdan de Dios, y cuando se acuerdan, es apenas para hacer una oración, ir a la iglesia, como si tales actitudes fuesen simples obligaciones que todos tienen que seguir de una forma u otra. La religión para ellos es una mera formalidad social, algo que las personas deben tener, y nada más; como máximo será para descargar la conciencia, para estar bien con Dios Tanto así, que muchos ni siquiera alimentan una firme convicción en aquello que profesan, sosteniendo serias dudas al respecto de Dios y de la continuidad de la vida después de la muerte. Pero cuando tales personas son sorprendidas por un gran problema, una desastrosa caída financiera, la pérdida de un ser querido, una enfermedad incurable, hechos que suceden en la vida de todo el mundo, no encu­entran en si mismas la fe necesaria, ni la comprensión para enfrentar el problema con coraje y resignación, cayendo, invariablemente, en la desesperación.
     El conocimiento espirita nos abre una visión amplia y racional de la vida, explicándola de una manera convincente y permitiéndonos iniciar una transformación íntima, aproximándonos a Dios.

 

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