Pedir un buen consejo a los espíritus

     Cuando estamos indecisos en hacer o no hacer una cosa, ante todo, debemos hacer estas preguntas:

1.    Lo que pretendo hacer ¿puede recaer en perjuicio de otros?

2.    ¿Puede ser de utilidad para algo?

3.    Si otro hiciera esto con respecto a mí, ¿quedaría yo satisfecho?

 

Si esta cosa solo interesa a sí mismo, está permitiendo pesar las ventajas y los inconvenientes personales que de ella pueden resultar.

      Si interesa a otro, y haciendo bien para uno pueda resultar mal para otro, es menester igualmente pesar la suma del bien y del mal para obrar en consecuencia.

      En fin, para las cosas mejores, es menester considerar la oportunidad y las circunstancias accesorias, porque una cosa buena por si misma puede tener malos resultados en manos inhábiles y más si no se hace con prudencia y circunspección.

      Antes de emprender una cosa conviene consultar las propias fuerzas y los miedos de ejecución.

      En todas las cosas se puede siempre reclamar la asistencia de los Espíritus protectores recordando esta sabia máxima: En la duda, abstente.

 

Oración

    En nombre de Dios Todopoderoso, buenos espíritus que me protegéis, inspiradme la mejor resolución a adoptar en la incertidumbre en que me encuentro.

     Dirigid mi pensamiento hacia el bien y desviad la influencia de aquellos que intenten separarme del buen camino.

Fuente: Allan Kardec

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