El Karma

     De acuerdo con varias religiones dhármicas, el karma sería una energía trascendente (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. De acuerdo con las leyes del karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores. Es una creencia central en las doctrinas del budismo, el hinduismo, el yainismo, el ayyavazhi y el espiritismo. Aunque estas religiones expresan diferencias en el significado mismo de la palabra karma, tienen una base común de interpretación. Generalmente el karma se interpreta como una «ley» cósmica de retribución, o de causa y efecto.
El karma está en contraposición con las doctrinas abrahámicas (judaísmo, cristianismo e islamismo). El karma explica los dramas humanos como la reacción a las acciones buenas o malas realizadas en el pasado más o menos inmediato. Según el hinduismo, la reacción correspondiente es generada por el dios Iama, en cambio en el budismo y el yainismo —donde no existe ningún dios controlador— esa reacción es generada como una ley de la Naturaleza (como la gravedad, que no tiene ningún dios asociado). En las creencias indias, los efectos del karma de todos los hechos son vistos como experiencias activamente cambiantes en el pasado, presente y futuro.
     La ley del karma dice que para cada acción, existe una consecuencia; para cada causa, hay un efecto; todo lo que se envía al Universo, regresa a nosotros tarde o temprano. El karma de una persona – o un colectivo - se puede manifestar durante un ciclo de la rueda de la vida, o durante el siguiente – durante esta vida, o la próxima.
     Según esta doctrina, las personas tienen la libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, pero tienen que asumir las consecuencias derivadas.
     Las cosas que haces causan emociones en los demás y esas emociones se liberan haciendo lo mismo por ti. La rabia genera rabia, el odio genera odio y el amor genera amor.
     Supongamos ahora que yo tengo un amigo y lo promociono siempre en mi revista, hablo bien de él, lo pongo en contacto con gente, le hago la vida más fácil. Si yo hago esto por unos 6 meses y el amigo ni siquiera me lo agradece eso terminará haciéndome parecer un idiota y haciéndome enfadar.
     A nadie le gusta que se le menosprecie y mucho menos gusta sacrificarse por otro y que el otro ni siquiera tenga la dignidad de dar las gracias. Así que con toda probabilidad dejaré de hablar de él, de hacerle favores y hasta incluso puede que hable mal de él. (Esto además es un ejemplo real) que suele mucho suceder en el día día.
Como utilizar el Karma en tu propio beneficio
     Ten en cuenta que si un amigo está haciendo muchas cosas por ti y tú nunca haces nada por él. Ese amigo empezará a sentirse desquiciado, como un imbécil y decida qué: “si ayudarle no tienen ningún beneficio y encima ni me valora un 1%, ¿por qué voy a seguir ayudándole?”
No siempre tenemos que sacar beneficio de las cosas, pero como mínimo siempre se exige una prueba de fe que somos importantes para la persona que ayudamos. Si la otra persona ni siquiera cumple eso, decidiremos que es más fácil ignorarle por lo menos tendremos nuestra conciencia limpia
Cuando alguien te envía un email esa persona ha empleado su tiempo, ha puesto ilusión en ti para que se lo respondas. Si no lo haces ya estás causando experiencias negativas en él. Al no contestarle puede que vaya a tu web/foro/blog etc. Y suelte un par de comentarios bordes sobre ti. Aunque estén injustificados los soltará porque siente que no lo consideras importante, que lo has menospreciado. Se creerá que eres un prepotente y tendrá ganas de decírtelo.
     Cada palabra, cada acción tuya genera reacciones en los demás. Y esto es en realidad el Karma. Cuantas más experiencias positivas causes en los demás más buen karma tendrás. Cuantas más experiencias negativas causes en los demás más mal karma tendrás.
Mi consejo es: La humildad es el único camino posible.

                                                                  El DHARMA
     Es una palabra en sánscrito que quiere decir “proteger” o “guardar”. En el Budismo, es generalmente usada para señalar las enseñanzas del Buda y el camino acertado para llegar a la iluminación. En Hinduismo, dharma es interpretado como una buena acción, virtud o deber superior.
En general, dharma es todo aquello que guarda o protege el bienestar individual y colectivo.
     Tanto en el Hinduismo como en el Budismo, dharma está asociado con el concepto de karma – la ley de causa y efecto.
      La rueda de la vida o “samsara”, conectada al concepto de karma, simboliza el ciclo de la vida que incluye nacimiento, vida y muerte. El ciclo, como la rueda, no tiene principio ni fin, y por lo tanto después de la muerte hay otro nacimiento y una nueva vida – una y otra vez. Esto es lo que llamamos reencarnación. Esto es lo mismo tanto en Hinduismo como en Budismo.
     Para lograr un ‘buen karma’ es necesario vivir de acuerdo al dharma, es decir, actuando correctamente y siguiendo las enseñanzas espirituales más elevadas. Toda acción que beneficie al individuo, a quienes lo rodean y a la humanidad en general, es considerado dharma y generará buen karma.
     El dharma tiene el poder de balancear y borrar el mal karma acumulado, y en ese sentido afecta nuestro futuro inmediato al igual que próximas vidas.
     Para acumular buen karma, el individuo debe seguir el camino del dharma que implica virtudes como pureza, compasión, honestidad o verdad y austeridad. Una vida que vaya en contra de estos preceptos, se considera adharmica. El adharma se basa principalmente en tres vicios – el orgullo, promiscuidad o violencia física e intoxicación.
     En Hinduismo, el Manusmriti (las leyes de Manu) dicen que existen 10 reglas para cultivar dharma. Estas son el perdón, la paciencia, el control del cuerpo y la mente, la honestidad, la santidad, la lógica, el control de los sentidos, la verdad, el conocimiento y la ausencia de rabia.
     Al final, la experiencia de ser humano implica tener la libre opción de actuar de acuerdo a nuestras virtudes o defectos. Es esta decisión la que generará buen o mal karma en nuestras vidas y nos ayudará a avanzar en el camino espiritual hacia la iluminación o a quedarnos estancados en existencias humanas una y otra vez, hasta que superemos la prueba.
     En la ley kármica nada está ya determinado y en cualquier momento, por mucho mal karma que tengamos acumulado de esta y otras vidas, podemos balancear la cuenta obrando de acuerdo al dharma. El poder está en nuestras manos y a cada momento forjamos el presente y futuro con nuestros pensamientos y acciones
     Imagínate a ti mismo siendo capaz de vivir, trabajar y hacer todo lo que haces, desde este lugar llamado dharma.
     El dharma es un principio espiritual que implica que hay un propósito para nuestras vidas, como un roedor tiene un dharma, un ave tiene un dharma, TODO tiene un propósito. Y cuando te encuentras a ti mismo viviendo a partir de ese propósito, abras encontrado ese dharma el dharma es algo de lo que vivirás a través. Y en lugar de usar el ego comenzaras a decir ¨ ESTO ES PARA LO QUE ESTOY AQUͨ es como un llamado, un llamado interno, él dharma es algo que jamás vayamos a encontrar nunca, porque es algo a la cual siempre estamos conectados, es nuestro propósito divino, es algo con lo que estamos alineados durante toda nuestra vida, conductas psicológicas negativas como lo son el ego nos mantiene apartados de eso, no necesitamos encontrar ALGO si vivimos a partir de lo ya escrito, comprenderás que todo será perfecto y que cada persona o cosas que llegue a nuestras vidas vendrá a tiempo, perfectamente, somos una creación divina de la cual TODOS le llamamos dios, somos seres espirituales que estamos atravesando una experiencia humana, no necesitamos que nadie más nos confirme eso.
"DHARMA" es un vocablo sánscrito que significa "propósito en la vida". 
     El dharma dice que nos hemos manifestado en forma física para cumplir un propósito. La divinidad adopta la forma humana para cumplir un propósito. 
     De acuerdo con el dharma, cada uno de nosotros tiene un talento único y una manera única de expresarlo. Hay una cosa que cada individuo puede hacer mejor que cualquier otro en todo el mundo y por cada talento único y por cada expresión única de dicho talento, también existen unas necesidades únicas. 
Cuando estas necesidades se unen con la expresión creativa de nuestro talento, se produce la chispa que crea la abundancia. 
La ley del DHARMA tiene tres componentes: 
     El primero dice que cada uno de nosotros está aquí para descubrir su verdadero yo, para descubrir por su cuenta que el verdadero yo es espiritual y que somos en esencia seres espirituales que han adoptado una forma física para manifestarse. 
     No somos seres humanos que tienen experiencias espirituales ocasionales, sino todo lo contrario: somos seres espirituales que tienen experiencias humanas ocasionales. 
     El segundo es la expresión de nuestro talento único. La ley del dharma dice que cada uno de nosotros tiene un talento tan único en su expresión que no existe otro ser sobre el planeta que tenga ese talento o que lo exprese de esa manera. 
     El tercero es el servicio a la humanidad, servir a los demás se­res humanos y preguntarse: "¿Cómo puedo ayu­dar? ¿Cómo puedo ayudar a todas las personas con quienes tengo contacto?" 
     Cuando combinamos la capacidad de expresar nuestro talento único con el servicio a la humanidad, usamos plenamente la ley del dharma. 
     Y cuando unimos esto al conoci­miento de nuestra propia espiritualidad, el campo de la potencialidad pura, es imposible que no tenga­mos acceso a la abundancia ilimitada, porque ésa es la verdadera manera de lograr la abundancia. 
     Y no se trata de una abundancia transitoria; ésta es permanente en virtud de nuestro talento único, de nuestra manera de expresarlo y de nues­tro servicio y dedicación a los demás seres huma­nos. 
Si deseamos utilizar al máximo la ley del dharma, es necesario que nos comprometamos a hacer varias cosas: 
Primer compromiso: Por medio de la práctica espiritual buscaremos nuestro yo superior, el cual está más allá de nuestro ego. 
Segundo compromiso: Descubriremos nuestros talentos únicos, y después de descubrirlos disfrutaremos de la vida, porque en ese momento, estaremos en un es­tado de dicha absoluta. 
Tercer compromiso: Nos preguntaremos cuál es la mejor manera en que podemos servir a la huma­nidad. 
     Responderemos esa pregunta, y luego pon­dremos la respuesta en práctica. 
    Utilizaremos nuestros talentos únicos para atender a las nece­sidades de nuestros congéneres los seres huma­nos; combinaremos esas necesidades con nuestro deseo de ayudar y servir a los demás, impregnados por un profundo y sincero amor por lo que hacemos. 
Poniendo en funcionamiento a pleno la ley del dharma, quedaran anuladas todas las cargas que traemos a consecuencia del Karma.
     DESCUBRAMOS nuestra divinidad, encontremos nuestro talento único y sirvamos a la humanidad con él, de esta manera podremos generar toda la riqueza que deseamos. Cuando nuestras expresiones creativas concuerden con las necesidades del prójimo, la riqueza pasara espontáneamente de lo inmanifiesto a lo manifiesto, del reino del espíritu al mundo de la forma.
   Comenzaremos a experimentar la vida como una expresión milagrosa de la divinidad, no ocasionalmente, sino a toda hora. Y conoceremos la alegría verdadera y el significado real del éxito, él éxtasis y el júbilo de nuestro propio espíritu.

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