La Cultura Egipcia; La Corte Egipcia o Corte Faraona en el Espiritismo

     La Religión Egipcia, plasmada en la mitología, es un conjunto de creencias que impregnaban toda la vida egipcia, desde la época predinástica hasta la llegada del Cristianismo y del Islam en las etapas greco-romanas y árabe. Eran dirigidos por sacerdotes, y el uso de la magia y los hechizos son dudosos.

     El templo era un lugar sagrado en donde solamente se admitía a los sacerdotes y sacerdotisas, aunque en las celebraciones importantes el pueblo era admitido en el patio.

     La existencia de momias y pirámides fuera de Egipto, indica que las creencias y los valores de las culturas prehistóricas se transmitieron de una u otra forma por el camino de la seda. Los contactos de Egipto con extranjeros incluyeron Nubia y Punt al sur, el Egeo y Grecia al norte, el Líbano y otras regiones del Cercano Oriente y Libia al oeste.

     La naturaleza religiosa de la civilización egipcia influenció su contribución a las artes. Muchas de las grandes obras del Egipto antiguo representan dioses, diosas, y faraones, considerados divinos. El arte está caracterizado por la idea del orden y la simetría.

     Durante los 3000 años de cultura independiente, cada animal retratado o adorado en el arte, la escritura o la religión es indígena de África. El dromedario, domesticado en Arabia, apareció en Egipto al comienzo del 2.º milenio a. C.

     Aunque el análisis del cabello de momias del Imperio Medio ha revelado evidencias de una dieta estable, las momias de circa 3200 a. C. muestran señales de anemia y desórdenes hemolíticos, síntomas del envenenamiento por metales pesados. Los compuestos de cobre, plomo, mercurio, y arsénico que fueron utilizados en pigmentos, tintes y maquillaje de la época pudieron haber causado el envenenamiento, especialmente entre la clase acomodada.


Vida después de la muerte

     Creían en una vida de ultratumba, y se preparaban para ella, tanto siguiendo unas normas determinadas (Libro de los muertos) como preparando la tumba.

     Antiguamente solo los faraones tenían derecho a participar en la vida futura, pero al llegar el nuevo imperio todos los egipcios esperaban vivir en el más allá, y se preparaban, de acuerdo a sus posibilidades económicas, su tumba y su cuerpo; a los cadáveres se le extraían los órganos, que eran depositados en los vasos canopos, y después cubrían el cuerpo con resinas para preservarlo, envolviéndolo con lino. En la cámara funeraria se depositaban alimentos y pertenencias del fallecido, para su uso en la otra vida.

      La cultura Egipcia fue una de las más antiguas del mundo y representa aun hoy uno de los más grandes enigmas de la humanidad, por poseer semejante cantidad de conocimientos tan avanzados, que a la actualidad con  toda la tecnología de la que disponemos, no hemos podido descifrar ni la edad de la Esfinge, ni como se construyeron las pirámides, para empezar y menos sabemos si terminan sus conocimientos en algún punto. Dentro de sus creencias es realmente destacable la importancia que ellos le daban a la muerte, como si literalmente vivieran solo para prepararse a morir, de hecho ni bien nacía un faraón era prioritario comenzar a construir su tumba.

      El culto a la muerte era preponderante para los egipcios, su concepto del más allá no es para nada el que nosotros tenemos hoy, ellos consideraban que el alma o el espíritu, estaba constituida por tres elementos el AJ, el BA y el KA.

     El embalsamamiento formaba parte de una práctica material, por la cual se esperaba mantener incorrupto el cuerpo por la eternidad, considerando que en algún momento el alma podría retornar a él, si se daban determinadas condiciones.

Existe un libro que representa un tesoro de la cultura Egipcia junto con el Libro de Thoth, que es justamente el Libro de los Muertos”, considerado un legado de formulas mágicas, utilizadas individualmente o sea adaptándose a cada individuo, siendo estas grabadas tanto en los muros, los sarcófagos, como en papiros que se depositaban junto al difunto, teniendo como fin facilitar el viaje o la transición del muerto hacia el más allá, a modo de pasaporte, para ser aceptado en la otra dimensión. Continuará.

 

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